La doctrina de los cambios (II)

       Los cambios internos:

       Si "el cambio se ha convertido en la regla y la estabilidad en la excepción" hemos de acoplar nuestras empresas e instituciones al nuevo paradigma, si queremos salvarlas y fortalecerlas. No todas se encuentran en la misma situación y, por tanto, el camino a elegir y su longitud es diferente; sin embargo suele ser frecuente que se trate de sobrevivir sin modificar sus comportamientos: un enfoque que casi siempre termina en tragedia debido a los costes humanos, económicos y sociales que arrastra.

       ¿Pero sobre qué actuar cuándo y cómo?. La primera parte de la pregunta la exponemos a continuación; las otras dos las dejamos para más adelante.

       Proponemos actuar sobre los denominados "factores dinámicos de la organización" (las "7S de McKinsey"): Shared values, skills, strategy, structure, systems, staff y style. Las podemos traducir como: cultura, aptitudes, estrategia, estructura, sistemas, personal y estilo de gestión. Estos factores están interrelacionados, influyéndose unos con otros por vía directa o indirecta, de manera que en la mayoría de las veces no tiene sentido actuar sobre alguno aisladamente porque no se obtienen resultados sostenidos. Es preciso actuar sobre el conjunto, si bien la ponderación de cada factor puede ser distinta (según naturaleza de la organización, fines, actividad, etc.). Sólo así estaremos en disposición de acometer con garantías de éxito los tres objetivos básicos para toda empresa que pretenda fortalecerse: reducción de costes, incremento de calidad, orientación total al mercado (también interrelacionados y, por tanto, hacemos la misma consideración que respecto de los factores dinámicos).

       El lector ya habrá inferido que actuar eficientemente sobre el conjunto de los “factores dinámicos” no será fácil, ya que apelamos a valores, creencias, ritos, prácticas, comportamientos y conductas de personas y/o de grupos; por tanto, difíciles de modificar, máxime si están muy arraigadas en la empresa. El problema aparecerá cuando no se actúe, se haga con demora, insuficientemente o de manera intermitente. Las organizaciones que no resuelven satisfactoriamente y a tiempo los requerimientos prescritos son organizaciones inadaptadas al entorno que las alimenta y, por tanto, abocadas a la crisis.
 

 
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